Te recomendamos que estructures tus sesiones de meditación en tres partes.
1- Una introducción
Para captar la atención de los niños y recordarles las normas que deben seguir durante la práctica (escuchar en silencio, respetar a los demás y guardar silencio si no quieren participar, esperar a que se les dé la palabra después de la sesión, etc.).
Nuestro consejo: puedes marcar el inicio de la práctica con una música, un sonido de campana o un cambio de luz que indique a los niños que es hora de recoger sus cosas y sentarse para la sesión.
2- El tiempo de escucha y práctica
Aquí es muy fácil, solo tienes que iniciar la sesión en Petit BamBou y seguir las instrucciones de la guía. Las posturas durante la sesión pueden variar (de pie, sentados, tumbados, en movimiento). A menudo se indican junto con el nombre de la sesión, lo que resulta muy práctico para cambiar los escritorios si es necesario ;)
Nuestro consejo: medita también con los niños para compartir esta experiencia todos juntos.
3- Tiempo para compartir
Para intercambiar impresiones sobre cómo nos hemos sentido durante la sesión y cerrar la práctica. Este es el momento más importante de la experiencia. Te recomendamos que no lo minimices, sino que te tomes tu tiempo para dejar que los niños se expresen, ya que es una parte fundamental de la práctica.
Consejos: Comparte tus propias sensaciones para dar ejemplo y ponerte al nivel de los alumnos. Los niños se sorprenderán gratamente al saber que tú también has sentido tal o cual sensación durante la sesión.
Prepara un sistema para que los niños puedan hablar sin interrumpirse entre ellos (por ejemplo, un palo para hablar).
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