La respiración consciente es una práctica accesible para todos, sencilla y que puede convertirse en un momento lúdico y relajante para tus alumnos.
Su objetivo es centrar toda nuestra atención en la respiración, con ejercicios cortos y fáciles de realizar en clase. Aquí tienes algunos consejos para integrar la respiración en vuestras jornadas escolares:
1/ Elige momentos clave
Incorpora la respiración en un momento concreto del día, como al comienzo de la mañana, después del recreo o antes de una evaluación. La regularidad permite a los alumnos anticiparla como una pausa beneficiosa.
2/ Explica el objetivo de forma sencilla
Presenta la respiración como una herramienta para calmarse, concentrarse o sentirse mejor. Utiliza palabras adecuadas para la edad de tus alumnos y muéstrales que es beneficioso para todos, incluso para ti como profesor/a.
3/ Fomenta un entorno propicio
Asegúrate de que los alumnos estén cómodos, sentados o de pie, en una postura relajada pero atenta. Reduce el ruido ambiental para favorecer la concentración, si es posible, adapta la iluminación, etc.
4/ Fomenta el intercambio después del ejercicio
Después de la sesión, invita a los alumnos a compartir sus impresiones. Esto da sentido a la práctica y les ayuda a tomar conciencia de los beneficios de la respiración.
5/ Respeta la libre voluntad
No dudes en recordar la regla: «No es obligatorio participar, pero se respeta a quienes lo hacen, en silencio».
6/ Ten paciencia
No todos los alumnos serán receptivos de inmediato. Dales tiempo para que se adapten y persiste con amabilidad.
7/ Da ejemplo
¡Practica con ellos! Tu compromiso demuestra que la respiración es una herramienta universal, útil para todos, incluso para ti. Esto motiva a los alumnos a implicarse plenamente.